Único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie y de suplir las imperfecciones del individuo
Mi no boda sirve a Carla Herrera-Prats para reconceptuar un género implantado con vigor desde el nacimiento de la fotografía: la foto de boda. Con aquel título sustraído del genio contradictor de Lewis Caroll, la joven artista presenta una serie de nueve impresiones digitales, cuya materia prima fueron algunas tomas de enlances matrimoniales de parientes y amigos cercanos. Fotos tomadas in situ o en estudio, aunque recuperadas del salón principal de casas donde aún mantienen el estatuto de presencias sacramentales.